NORMAS Y COMPORTAMIENTO EN EL CAMPO
Son muchos los jugadores que al empezar con la práctica por primera vez, equivocan el orden de prioridades.
Es muy probable que lo primero que a todos les venga a la mente sea el destello de un juego de palos de golf nuevo. Después vendrá la ropa convenientemente conjuntada con la sombrilla y la bolsa para los palos. Es sorprendente que todo esto suceda antes de que el nuevo jugador haya dado su primera clase, antes incluso de que este jugador o jugadora haya golpeado una sola bola. Casi todo el mundo posee una habilidad innata para convertirse en un jugador normal, pero muchos carecen de tal habildad y nunca llegan a tomarle el gusto a este deporte.
Antes de hacer todo el gasto, es aconsejable haber practicado, aunque solamente sea un poco, habiendo recibido unas cuantas clases prácticas. Esta es la única manera de asegurarse un comienzo correcto de acuerdo a principios tan básicos como la forma de agarrar el palo o la posición a adoptar antes del lanzamiento. Estos detalles pueden ser demasiado difíciles de cambiar una vez que la persona ha adquirido ciertos hábitos incorrectos. Incluso si hemos sido capases de superar esta primera etapa, esto no significa que estemos totalmente preparados para recibir un curso de golf completo.
Mucha gente puede preguntarse por qué es así. Y es que muy poca gente se molesta en tener un primer contacto con las normas del golf o el comportamiento que hay que adoptar en el campo. Son muchas las normas distintas que hay que aprender, y en algunos casos son difíciles de entender. Son ideas muy complicadas porque hemos de recordar que se juega en pleno campo y pueden suceder cosas que uno no podría imaginar en una cancha de tenis o en un campo de fútbol. Posiblemente no hay otro deporte tan complicado como el golf desde el punto de vista de las normas que rigen en su desarrollo, y todo ello debido al tipo de terreno sobre el que se juega.
No es nuestro objetivo hacer un análisis pormenorizado de todas las reglas del golf, pues necesitaríamos una web exclisiva para enumerarlas y dar ejemplos de cada una. Sería una pérdida de tiempo habiendo bibliografía suficiente y teniendo clubes de golf que reparten libros de bolsillo con todas las normas para que los podamos guardar en la bolsa junto a los palos.
En cuanto al comportamiento durante el desarrollo del juego, hay ciertos aspectos que son algo diferentes. Siempre es posible encontrar pequeños consejos o etiquetas en cualquier lugar, aunque nunca serán lo suficientemente detallados. Incluso si se intenta estudiar la materia en profundidad, habrá aspectos que nunca se mencionan y que solamente será posible conocer a través de la observación de la conducta de los grandes jugadores durante los torneos de golf más importantes en el mundo.
Quizá la palabra etiqueta tiene ciertas connotaciones victorianas, como si se tratase de un manual de comportamiento en la mesa cuando uno asiste a una comida importante con personas de la alta sociedad, o de instrucciones sobre cómo dirigirse a la mujer del presidente de Estados Unidos o al príncipe de Edimburgo. La idea de la etiqueta en golf significa tener en cuenta unas pautas de comportamiento hacia el resto de jugadores y hacia el campo. En el caso de este libro, daremos unas cuantas ideas acerca de cómo comportarse desde el golpe inicial de la forma más sencilla de practicar el golf.
En primer lugar es muy importante evitar matar o herir a alguien con la bola, por lo que hay que tener mucho cuidado con golpes demasiado sueltos, dejando siempre una distancia considerable entre el resto de jugadores y nosotros. También hay que sujetar el palo con fuerza, pues puede resultar un arma morral en ciertos golpes a mucha distancia. Las consecuencias de cuando un palo viaja suelto a cerca de 60 kilómetros por hora pueden ir desde la rotura de huesos o el cráneo, hasta poder dejar ciega a una persona. Es necesario asegurarse que nadie se sitúa demasiado cerca cuando nos disponemos a golpear la bola y recordar que el resto de jugadores pueden estar muy cerca concentrados en su propio recorrido. Ha habido casos en los que la zona de golpeo se ha separado del resto del palo, por lo que conviene que apuntemos nuestro golpe hacia la zona contraria donde se encuentre el resto de jugadores.
Es posible que al golpear la bola salten briznas de hierba por los aires, lo cual puede resultar muy molesto para el resto de jugadores, aunque nunca mortal, claro está. Pero no resulta del todo infrecuente que la hierba vaya acompañada de barro e incluso pequeños cantos que sí pueden llevar algo más de peligro, sobre todo si llegan a caer en los ojos. Una vez más, es mejor dirigir el lanzamiento hacia la zona en la que no veamos a otros jugadores rondar.
Otro peligro para el resto de jugadores es el golpe inicial desde el tee. Es muy poco probable que un jugador pueda golpear a otro de su misma ronda con la bola, pero siempre conviene prestar atención a la presencia de otros jugadores en el hoyo en el que estemos. Antes de lanzar tenemos que estar completamente seguros de que los jugadores que van por delante no se encuentran cerca de nosotros. Si uno cree que va a hacer el drive de su vida, debe hacerlo con la seguridad que le dé saber que no hay nadie alrededor, pues solamente somos capaces de conocer los límites de nuestros golpes en aquellos campos en los que estamos acostumbrados a jugar.
Casi nadie sabe que 200 metros es la distancia hasta el tercer roble situado a la derecha del recorrido que estamos haciendo. La precaución es la palabra clave para este tipo de circuns-tancias, junto con la paciencia para esperar esos segundos y que los otros jugadores se alejen esos pocos metros como medida de seguridad.
Es muy importante ser consciente en todo momento de la presencia de otros jugadores alrededor. Es muy probable que en el tee haya un grupo de jugadores en las cercanías, no lejos del lugar hacia donde pretendemos golpear. Por medio de un cartel o incluso en nuestra propia tarjeta se nos puede comunicar que no tenemos permiso para golpear la bola hasta que el tee esté completamente libre.
Muchos campos de golf tienen calles paralelas, por lo que si alguien que va por delante aparece en nuestra línea de juego, tendremos preferencia, si bien es cierto que nadie podría evitar el sentimiento de culpa al golpear a alguien con nuestra bola. Siempre es posible que en el campo aparezcan muchos jugadores dentro de nuestro radio de acción, pero nadie puede esperar hasta que esté completamente despejado, pues nos estamos refiriendo a lugares tan concurridos, que tardaríamos horas en poder empezar a jugar. Como último consejo respecto al golpeo, siempre podemos optar por gritar: «¡bola!» o «ifore! >, para advertir a todo el mundo una vez que hemos iniciado el juego.
También es posible que no sea nuestro turno y no debamos estar en el tee en ese momento. Cuando el jugador es un principiante o acude por primera vez a un club de golf concreto, es mejor seguir la forma de proceder correcta. En algunas competiciones es habitual seguir el orden establecido en la hoja de salida, mientras que en otros casos puede ser tradición del club que el jugador con el hándicap más bajo sea el primero en salir, si bien lo más frecuente es decidirlo lanzando una moneda al aire. No obstante, este tipo de incidencia nunca debe ser un problema, pues solamente hay que tener la cortesía de preguntar y esperar que alguien nos resuelva la duda.
Respecto al comportamiento que debemos tener cuando otros jugadores están en el punto de partida, hemos de decir que se trata sobre todo de permanecer en el lugar adecuado, nunca detrás de la línea de golpeo del jugador, pues se trata de un gesto que disgusta a la mayoría, y tampoco delante, aunque sea lejos. En ambos casos el jugador puede verse distraído al centrar su atención en un objeto que no le permite centrarse en lo que está haciendo. Tampoco es recomendable ponerse a la espalda del jugador, pues ello puede ponerle nervioso al no saber dónde se sitúa el resto de participantes. Lo mejor es situarse frente al jugador que golpea, pero no muy cerca y a salvo de la zona de salida.
Cuando ya estamos ubicados en el lugar correcto, hemos de tener mucho cuidado con los movimientos que hagamos, pues se trata de otro elemento que puede distraer a cualquier jugador. Hay que permanecer inmóvil y sin hacer ruido. Nunca debemos hablar o comentar con otros jugadores, jugar con las monedas que llevemos en nuestro bolsillo o desplazar la bolsa con los palos.
En todos estos aspectos que acabamos de comentar hay excepciones, y así por ejemplo, cuando la luz del día empieza a desvanecerse porque empieza a anochecer o cuando los rayos del sol caen directamente sobre el rostro de un jugador, resulta muy complicado seguir el vuelo de la pelota. En este caso está permitido situarse por detrás de la línea de lanzamiento para poder seguir el desplazamiento de la bola mejor que desde un lateral. Pero conviene pedir permiso antes de hacerlo. Seguir el vuelo de las bolas lanzadas por los rivales es también una cuestión de cortesía y uno siempre espera que ellos también lo hagan cuando juguemos nosotros. Esto ayuda también a ahorrar tiempo, pues la persona que golpea puede ser incapaz de ver su propia bola, incluso cuando se tiene la mejor visibilidad posible, debido a que el vuelo es demasiado alto o bien se ha escorado demasiado hacia la derecha o hacia la izquierda. Conviene hacer un recuento mental del lugar donde caen otras bolas para evitar búsquedas demasiado prolongadas o pérdidas de referencias que no sucederían si cuatro jugadores estuviesen inspeccionando la zona correcta.
Hoy día es bastante el tiempo que se le dedica al golf en televisión, con grandes jugadores jugando por placer y por grandes cantidades de dinero. Una de las consecuencias de este seguimiento es que muchos golfistas se toman el juego con una extraordinaria relajación, tomándose su tiempo para elegir el palo adecuado y cambiando luego de idea. Es algo que empieza a ser demasiado frecuente, unido a los golpes al aire para calibrar lo adecuado de la decisión y la observación detenida del objetivo y la línea a seguir situados detrás de la bola. Después se colocan en la posición correcta y realizan una serie de contoneos para estirar los músculos. Finalizada toda la secuencia, aún habrá otra pausa antes de iniciar el movimiento hacia atrás con el palo, previo al golpeo. Todo jugador debe tener en cuenta que el golf se jugaba mucho más rápido antes de que todos intentásemos imitar a las grandes estrellas. Incluso las estrellas del pasado jugaban mucho más rápido, caminaban mucho más deprisa, elegían el palo en un momento y sabían cómo golpear la bola antes de llegar al lugar donde estaba. Ni siquiera se concedían un respiro para situarse correctamente y bascular el cuerpo.
Todo esto no es ni remotamente posible hoy día, a no ser que nos encontremos con el campo vacío para nuestro uso único y exclusivo. Si el jugador es de esa extraña especie de los que deciden rápido qué hacer, no quedará más remedio que pasar largos períodos de tiempo esperando a que los demás sepan qué palo elegir y todo lo demás, pues el camino estará bloqueado hasta que todos los que estén por delante hayan terminado. Lo mejor que puede hacer cualquier jugador es intentar no ser el motivo del retraso de todos los demás y para ello conviene recordar siempre la actitud que tenían los jugadores del pasado.
Todos estos comentarios tienen que ver con el comportamiento, y no con aquel término tan anticuado como el de etiqueta que mencionábamos antes y que hoy día ha quedado casi restringido al tipo de vestimenta que el jugador lleva.
No hay nada que objetar ante aquellos jugadores de golf a los que les gusta ir vestidos de manera excepcional, pero en este caso nos concentraremos en aquellos que no lo hacen. Las normas a la hora de vestir en los distintos clubes de golf pueden variar bastante. En nuestro propio club bastará con aprendernos esas normas e intentar sentirnos cómodos con ellas, pues en algunos casos pueden llegar a ser verdaderamente relajadas, pero, desgraciadamente, esta actitud no se ve en todos los sitios. Nadie cometerá un error en la forma de vestir si lleva zapatos y pantalones de golf, una camisa y un jersey liso. Con estos elementos será siempre suficiente, pues más allá podemos tener problemas de acceso si, pongamos por caso, aparecemos con zapatillas de deporte, pantalones cortos o vaqueros, camiseta y una gorra de béisbol.
Hemos de tener en cuenta que los clubes y los campos de golf públicos no son realmente estrictos dentro de la gama de prendas de golf que hay a disposición del público, aunque a veces hay restricciones y no resulta difícil mantener una norma para evitar ofender a alguien |